domingo, 18 de marzo de 2012

Éramos muchos y ninguno al mismo tiempo

Éramos muchos y ninguno al mismo tiempo.
Obvia imposibilidad.
En la penumbra de la noche me dijiste:
"¿Qué te pasó?, sos otra persona... pasaste del cielo a la tierra.";
"Nada", te respondí de mala gana, "Sólo quiero dormir un
poco".
Voz carente de verdad, falacia abismal
en cuya realidad decansa el deseo profundo de disimular el ardor interno
producido por el volcán de ira que esa noche me invadía...Volcán cuyo fuego
aniquilaba toda posibildad de un abrazo en mitad de la noche, de una risa
amistosa, de un beso inocente, huella de tus labios.
Aquella noche de enero nos encontrábamos
a miles de kilómetros de distancia. Creo que regresaste a Las sierras; sin embargo
tu cuerpo descanzaba a mi lado y el calor que augura el verano nos abrumaba a
los dos por igual.
Y la noche avanzaba, y la claridad de la
luna nos acosaba escabulléndose por las rendijas del postigón.
Pude ver tu cuerpo incinerándose tras el
avance de la lava que vomitaba mi volcán.
Pero vos también me quemaste... Hace
tiempo lo hiciste y hoy una vez más.
Dejame decirte que vos también sos
muchos y ninguno al mismo tiempo.
Me dejo llevar por el cosquilleo del
sueño en mis ojos. Logro descansar, pues tengo la certeza de que en uno de
estos días, no sé exactamente cuándo, vendrá a visitarme tu mejor personaje,
ese que yo quiero tanto.

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