los miran por encima, por debajo y por el costado,
comentan lugar y precio del hallazgo
los tocan, los doblan, los muerden
y emiten ,con rigor científico,
al unísono, el veredicto:
“¡naaaah, son buenos! “
Se calzan los zapatos,
deleitándose con lo bien que les quedan,
mas se quieren matar a la hora de bailar!
“estás divina, ya te vas a acostumbrar”, palmea una compañera.
¡Comienza el ritual!
Se oye una milonga,
se oye: juntalaspiernasnomireselpisole
aflojálaespaldarelájatesentíno
y sigue, y sigue la milonga!
y los bailarines danzan poseídos por un frenético frenesí,
por un swing endemoniado,
por Dioniso,
por la cafeína del mate, o vaya a saber por qué!
FRENÉTICOS
DESQUICIADOS
¡ÉXTASIS!
Y resbala el sudor por su frente
Y la lleva a una apertura, sacada, apertura,
¡GIROS, CONTRAGIROS, Y MÁS GIROS! (¡MENÉALO, MAMI!)
Oh, yeah!
Y ella, desconcertada ante tal derroche y exceso de energía,
ELLA BAILA SOLA!
Y se VA--------- ---------se VA
y ÉL
¡Él siente que la pierde!
¡Temido y trágico final!
se miran, se abrazan, se desestabilizan, se aprietan,
Se enredan, tropiezan, se pisan, se inclinan
3,2,1
¡se caen!
ruedan por el piso,
se elevan, vuelan
se disculpan, se sonríen,
festejan el despliegue
y se dan las gracias…
“¡bailemos otro!”
y vuelven a empezar.
Foto va, foto viene.
Se sientan,
toman mate,
charlan,
y comen pastafrola de batata.
Sí, de BATATA.
“y a Gualter le pegaron 4 (cuatro) veces en el mismo lugar, ¡a vos te parece!,
y ahora no puede bailar.
¡¿Y cuándo vuelve Walter?!
Prometió venganza.
I’LL COME BACK, me dijo”
Y entre tango y tango,
ella me cuenta
“que los hijos crecieron, que la juventud fue hermosa, y
que lo extraña, cada minuto de cada hora, de cada día que se deshoja”
¡La vida desborda en la milonga, y la milonga es delirio*!
El tango ha despojado a los bailarines de toda rutina, de las exigencias cotidianas, del espíritu de la pesadez.
Quedan los buenos recuerdos,
queda el amor que fue y será por siempre.
Queda nada menos que el goce del momento presente: la satisfacción de estar donde queremos estar. Porque estamos bailando, y si bailamos las cosas no pueden estar tan mal.
Queda la vida.
Desnudos están los bailarines.
A merced el uno del otro.
Por eso se acompañan y se cuidan.
Y si se enredan,
se abrazan, se sostienen.
Y si se caen, se levantan
se elevan, vuelan
y sonríen.
Se dan las gracias
y se despiden,
hasta el próximo domingo.